Para mí siempre fue mi casa, aunque faltara el último paso.
Dónde estaba
Belén llevaba seis meses trabajando de forma independiente cuando encontró la casa. Los bancos y las mutuarias que consultó le pedían dos declaraciones de renta, que todavía no tenía, y un pie del 20% del valor de la vivienda. Ella tenía ahorrado cerca del 8%.
Qué hizo
Pagó la reserva de la casa antes de tener el crédito aprobado. Cuando se confirmó que el banco no la aprobaría por su antigüedad laboral, la ejecutiva de la inmobiliaria le mencionó dos programas de arriendo con opción de compra. Desde el pago del pie hasta la firma de los contratos pasaron menos de dos meses, un plazo que necesitaba porque habían vendido la casa que arrendaba y debía dejarla en treinta días.

Por qué lo hizo
Comparó PROPIO con otro programa del mismo tipo. El otro tenía una cuota mensual algo menor, pero ajustaba el precio de la propiedad al final, entre un 3% y un 4% más alto, y obligaba a permanecer cinco años sin salida anticipada. Como su problema era la antigüedad laboral y no el dinero, eligió el programa que le permitía comprar apenas cumpliera los requisitos del banco, con el precio congelado desde la firma.
Dónde está hoy
Pagó treinta y cuatro cuotas en el programa. En septiembre de 2026, con la antigüedad laboral ya cumplida, obtuvo su crédito hipotecario en Banco Estado y compró la casa en la que vivía desde el primer día.